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Los PGE 2015, reincidentes en más desigualdad y pobreza


Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) 2015 son reincidentes. Vuelven a ratificar la política económica de la desigualdad y la pobreza. Son sospechosos habituales de una recuperación que está en el aire, pero que todavía no aterriza, ni llega a los ciudadanos.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en contra del criterio mayoritario de los grupos parlamentarios que han presentado 12 enmiendas a la totalidad a las Cuentas del Estado, afirmó que eran “los Presupuestos de la esperanza y del crecimiento económico”.


Pero los números hablan de desesperanza y falta de confianza en un proyecto económico en el que cada vez aumenta más el número de pobres y hay más diferencias sociales. Es el modelo de una economía en la que triunfan los mercados, la especulación, el interés privado frente al interés general y en el que se arrincona el Estado social, la igualdad de oportunidades, los derechos sociales y laborales y se achica la democracia.

Los PGE 2015 suponen una nueva decepción pues no atienden a las personas, ni consolidan el crecimiento, ni la creación de un empleo que permita vivir dignamente. Las Cuentas del Gobierno no sustentan el compromiso que adquirió con los interlocutores sociales en el Acuerdo de Propuestas para la Negociación tripartita para Fortalecer el Crecimiento Económico y el Empleo. Por el contrario, los recortes en el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) y en la protección por desempleo son una mala señal para el proceso de negociación. Por eso, la Unión General de Trabajadores exige incorporar una enmienda que corrija esto o créditos extraordinarios que compensen la falta de recursos en esta materia.