“Intemperie”, de Jesús Carrasco

Un niño escapa de su casa y agazapado en un encinar, semienterrado, escucha los gritos de los hombres que lo buscan. Cuando la partida pasa, lo que queda ante él es una llanura infinita y árida que deberá atravesar si quiere alejarse definitivamente de aquello que le ha hecho huir.

En su huida se cruza con un viejo cabrero, pastor solitario, que lo acogerá durante unos días sin ninguna muestra de cariño y, a partir de ese momento, ya nada será igual para ninguno de los dos.

“Intemperie” (Seix Barral), de Jesús Carrasco, ha sido elegida por los libreros de Madrid como la mejor obra de 2013. Una historia que narra la huida de un niño a través de un país castigado por la sequía y gobernado por la violencia. Un mundo cerrado, sin nombres ni fechas, en el que la moral ha escapado por el mismo sumidero por el que se ha ido el agua.

Obra aclamada en los Premios de la Fundación de Estudios Rurales de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA-UGT), nos presenta, a través de arquetipos como el niño, el cabrero o el alguacil, un relato duro, salpicado de momentos de gran lirismo.

Con la influencia de Delibes y de la mayoría de los escritores españoles del nuevo realismo de la postguerra, Jesús Carrasco nos transmite una España con un clima inclemente, eternamente sedienta en un entorno rural y agreste que parece íntimamente ligado a la violencia soterrada.

Una novela tallada palabra a palabra, con un vocabulario extremo y términos habituales del mundo rural y la trashumancia, donde la presencia de una naturaleza inclemente hilvana toda la historia hasta confundirse con la trama y en la que la dignidad del ser humano brota entre las grietas secas de la tierra con una fuerza inusitada.

Versión PDF