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¡Queremos un nuevo rumbo para Europa ya!

Las políticas de austeridad ya no funcionan y realmente nunca funcionaron... La desesperación es una realidad para cada vez más ciudadanos europeos y por ello, los sindicatos defendemos una serie de propuestas económicas alternativas que quieren combatir los tremendos efectos de las medidas impuestas por la Troika hasta ahora. El “Plan de la CES para la inversión, el crecimiento sostenible y empleos de calidad” estima que dedicando 250.000 millones de euros en un periodo de 10 años se generarían 11 millones de puestos de trabajo; esta inversión representa la cuarta parte de lo que se ha gastado en rescatar a los bancos (1 billón de euros) y la cuarta parte de lo que se ha perdido cada año en evasión y fraude fiscal.

De nuevo, se demuestra que la gestión de los recursos es injusta y desigual en el conjunto de la Unión Europea y que no se puede seguir construyendo Europa bajo estos parámetros, únicamente economicistas, justificando y dando alas al capitalismo más salvaje, y que ha tenido como primera consecuencia perder a una generación por el desempleo y las migraciones.

Los sindicatos, como defensores de los derechos de los trabajadores y por ende de los ciudadanos, nos oponemos a que se siga poniendo en competición a los trabajadores europeos a ver quién tiene los sueldos más bajos, las condiciones de trabajo más penosas, la protección social más insuficiente y la fiscalidad más injusta. También proponemos que se adopte una mayor flexibilidad en la aplicación de normas en materia de déficits públicos con la condición de que se realizan inversiones.

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) decidió iniciar una gran campaña de sensibilización y movilización desde el mes de octubre de 2013, campaña larga en meses y acciones por la necesidad de reiterar los mensajes sindicales de que existe una alternativa económica y social en la construcción europea y adelantando propuestas concretas para ello.

Dos documentos básicos de propuestas de la CES son el soporte de esta campaña: el “Plan de la CES para la Inversión. Un crecimiento sostenible y empleos de calidad”, citado anteriormente, y el “Manifiesto de la CES para las elecciones al Parlamento Europeo”. Ambos fueron adoptados con criterio unánime por las 85 confederaciones sindicales europeas, de los 36 países que componen la CES.

La Unión Europea debe cambiar de rumbo político situando la solidaridad en el centro de sus acciones, lo que implica poner en marcha una nueva política industrial basada en la innovación, la investigación, el desarrollo, la educación, la formación educacional y profesional y la salud. La Unión Europea tiene el potencial suficiente para combatir y salir de esta crisis con medidas positivas para los trabajadores. Es imprescindible ya cerrar la brecha entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres, entre los países del Norte y los países del Sur de Europa, a través de una fiscalidad progresiva y redistributiva sobre la renta y la fortuna, acabar con los paraísos fiscales, la corrupción y el trabajo ilegal.

El Parlamento Europeo está ahora dotado de mayores poderes legislativos. Por ello, la CES ha pedido a la ciudadanía europea que vote por las candidaturas que cambiarán la forma en que se dirige Europa.

Para llevar a cabo este compromiso movilizador, la CES convocó una gran euro-manifestación el pasado 4 de abril en Bruselas que congregó a una multitud de delegaciones de sus organizaciones afiliadas. La delegación de UGT estuvo encabezada por nuestro Secretario General, Cándido Méndez. La víspera se convocaron por parte de UGT, CCOO, USO, y con el apoyo de la Cumbre Social, concentraciones y manifestaciones en todas las ciudades de España, en el marco de esta misma campaña pidiendo que paren las políticas de austeridad y los recortes en Europa. Hay que invertir la tendencia: ¡Europa tiene que cambiar de rumbo! Las voces de los trabajadores no callarán hasta que se concrete este cambio de rumbo en la manera de construir Europa.

Valerie Parra. Secretaría de Política Internacional


 

Global

Los países emergentes, ¿en crisis?

La prensa diaria y la especializada nos alertan, desde finales del 2013, de una crisis en los países emergentes. El FMI (que prefiere hablar de mercados y no de países, concepto éste de mayores implicaciones sociales y políticas) también aporta su dosis de preocupación. Así, en su Informe de abril sobre las “Perspectivas de la economía mundial”, señala:” En muchas economías de mercados emergentes la actividad ha estado por debajo de lo esperado en un entorno financiero externo ya no tan favorable, aunque este grupo continúa contribuyendo a más de dos tercios del crecimiento mundial”. Asimismo, el Banco Mundial en el Informe “Flujos de capital y riesgos en los países en desarrollo” destaca que la caída en la curva de los flujos inversionistas sería consecuencia directa del cambio en la política monetaria de la Reserva Federal (FED) de EEUU.

El temor central es que se esté dando un traslado y un contagio de la crisis hacia los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), responsables del 55% del crecimiento global en los últimos cuatro años y que pasen de ser locomotoras de la actividad internacional (así ha sido del 2008 al 2013) a ser un posible lastre en la salida de la crisis.

Tras dos décadas de fuerte crecimiento, especialmente de China que emergió como gran mercado para materias primas impulsando el desarrollo extractivista y exportador de países con abundantes recursos naturales de América Latina, el fin de este ciclo económico ascendente de los emergentes corre el peligro de ser real. Una ralentización del crecimiento afectaría rápidamente a las economías desarrolladas.

El tipo de desarrollo

El debate sobre el crecimiento, el desarrollo y sus interrelaciones ha revivido y hoy se vuelve a cuestionar el modelo neoliberal de desarrollo y las políticas que aplica. Un crecimiento cuantitativo no se traduce en desarrollo es decir en cambios estructurales relativos a la propiedad, las instituciones, las desigualdades en el patrimonio y en los ingresos. Lo que se ve es una apropiación y reaccionaria redistribución de la riqueza, un incremento de la desigualdad y de la exclusión.

El crecimiento de los BRICS y otros países ha estaba inducido por el bajo punto de partida o base del desarrollo, la fuerza de trabajo barata y sin utilizar, las estructuras de bajos costes (a causa de una regulación mínima y de la falta de controles medioambientales), en algunos casos, la riqueza de materias primas, los elevados ahorros nacionales y las demografías favorables.

La OIT calcula que en 2013 el número de personas desempleadas alcanzó los 202 millones, casi 5 millones más que el año anterior y, si la tendencia se mantiene, para 2018 habrá aumentado otros 13 millones. Las políticas aplicadas a favor de las corporaciones y el rescate a los bancos, en lugar de favorecer a los pueblos, aumentan el desempleo, profundizan la desigualdad y la exclusión social (ésta ya afecta a millones de personas). Además, los empleos que se crean son en condiciones laborales y salariales precarias. En este contexto una recaída en la crisis, sin haber salido de la anterior, puede ser terrible.

Por el trabajo decente

El cambio de modelo productivo al servicio de los seres humanos es una reivindicación de UGT, compartida por el movimiento sindical internacional, que reclama otro tipo de desarrollo y crecimiento radicalmente diferente. En este sentido, la Confederación Sindical de las Américas (CSA), que integra al sindicalismo latinoamericano, ha presentado en mayo, en Santiago de Chile, la Plataforma de Desarrollo de las Américas. Esta Plataforma defiende que hay que “construir otra visión del desarrollo reafirmando los pilares del trabajo decente; la distribución de la riqueza; la democracia participativa; la igualdad entre géneros; la protección e inclusión social de todas y todos, inter-generacional y ambiental, integrando así las dimensiones económica, social, ambiental y política. El desarrollo no se logra sin la plena inclusión y participación de las mujeres y de los jóvenes. Todos los puntos que presentamos en esta plataforma tienen la equidad de género y la participación de la juventud como protagonistas y principales actores para poner en práctica el desarrollo sustentable.”

Joseba Etxebarria. Secretaría de Política Internacional