Diálogos en la Besteiro entre Baltasar Garzón y Natalia Junquera

“El Partido Popular ha hecho lo que sabe hacer, acabar de raíz con la justicia universal”

“Nunca ha habido una política de memoria histórica en España, nunca se ha querido que la haya y, lo peor de todo, no hay sensación de que tiene que haberla. El Partido Popular ha hecho lo que sabe hacer, acabar de raíz con la justicia universal”.

Ésta y otras reflexiones se desarrollaron el pasado mes de abril en una nueva edición del ciclo “Diálogos en la Besteiro”, promovido por la Unión General de Trabajadores entre el juez Baltasar Garzón y la periodista Natalia Junquera en torno a la justicia universal, los derechos humanos y la memoria histórica.

Un diálogo en el que se puso de manifiesto hasta qué punto el Gobierno de nuestro país no cree en la justicia universal, un instrumento que desde hace 18 años se ha desarrollado como el último impulso para evitar crímenes de lesa humanidad.

Pero ahora, en lugar de abrir un debate con todos los actores sociales y judiciales para reforzar este derecho, el Ejecutivo lo “erradica de la faz de la tierra”, provocando una situación con graves riesgos de omisiones y excarcelaciones.

El Gobierno nunca ha querido hablar de memoria histórica ni de reparación

El Gobierno del PP no quiere, ni ha querido nunca, hablar de memoria histórica ni de reparación. Es como si los crímenes durante la dictadura franquista y la posguerra nunca hubieran existido y para Garzón esto es el resultado de una “transición no finalizada”. La justicia de nuestro país no ha sufrido ninguna transición, “porque los profesionales que estaban antes no han renovado el juramento sobre la Constitución, sino que aún actúan bajo los principios fundamentales del movimiento nacional”.

España es, junto a Turquía, el único país del mundo que no ha reconocido aún a las víctimas de sus genocidios. Una sociedad democrática no puede regirse por resquemores y olvidos impuestos, dejando a las víctimas de estos crímenes tan atroces y a sus familiares en el pozo más hondo del abandono y la indiferencia.

Por ello, nuestro sistema judicial tiene que renovarse y mejorar, porque en muchos ámbitos es anacrónico y profundamente injusto. Nuestro país no puede tener un sistema judicial que no tenga forma de juzgar los crímenes del franquismo. Y por esto es por lo que hay que luchar, para que la memoria no muera nunca, el olvido no se imponga, la impunidad no permanezca y la esperanza vuelva a surgir.

 

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